Carrito

¿Con qué podemos acompañar el vino?

Un buen vino, claramente se puede beber sólo, pero te vamos a dar unos pequeños consejos si quieres un acompañamiento del mismo.

Hay quienes hablan de maridaje y otros de armonía, ya que para algunas personas la palabra maridaje es polémica en sí, ya que muchos ven con cierto recelo, la similitud entre el matrimonio y esta palabra.

Otros expertos, críticos y aficionados prefieren los términos “armonía” o “acorde”.

Es cierto, que no sólo se trata de acompañar un vino, una buena elección de los alimentos puede conllevar a una potencialidad de sabores del vino, pudiendo apreciar características y propiedades que antes no habíamos percibido.

La idea es buscar un equilibrio, las similitudes pueden ayudar pero los opuestos también se atraen. La idea es que a la hora de elegir un vino y una comida que no se saboteen sus sabores y conseguir lo que se quiera potenciar en ellos, es decir, podemos acompañar por afinidad o por contraste, según lo que quiera el consumidor.

Todos tenemos en la lengua unos receptores sensoriales llamados receptores gustativos. Se encuentran en la lengua y son los principales promotores del sentido del gusto (salados, ácidos, amargos, dulces y umami).

Según el tipo de vino, damos una idea de las diferentes percepciones con los alimentos:

Vinos tánicos (astringencia)

  • Pueden disminuir la percepción del dulce en una comida.
  • Pueden parecer menos tánicos si se sirven con alimentos ricos en proteínas y grasa, como la carne y el queso.
  • Pueden parecer más tánicos acompañados de comidas saladas.

Vinos dulces

  • Pueden saber menos dulces, pero más frutales, cuando se toman con comidas saladas.
  • Pueden hacer más apetitosas las comidas saladas.
  • Pueden ir bien con comidas dulces. La idea es combinar vinos que no sean tan dulces como la comida, de esa manera no se cancela el sabor de la bebida.

Vinos ácidos

  • Pueden saber más ácidos cuando se sirven con comidas saladas.
  • Pueden resultar menos ácidos cuando se sirven con comidas ligeramente dulces.
  • Pueden hacer que las comidas sepan un poco menos saladas.
  • Pueden contrarrestar la pesadez provocada por la grasa de la comida
  • Pueden ir bien con comidas ligeramente ácidas. Los alimentos muy ácidos no son ideales para ser combinados. La razón es porque anulan –o tienden a hacerlo– el sabor de la bebida. La acidez es un sabor que perdura y puede ocultar los sabores del vino y hacerlo parecer más dulce.

 Vinos altos en alcohol

  • Pueden anular los platos de sabor ligero o los delicados.
  • Pueden ir bien con comidas ligeramente dulces.

¿Hay algunos alimentos difíciles para acompañar con el vino?

Hay algunos alimentos difíciles de maridar con vino que pueden arruinarnos la experiencia gastronómica. ¿Quieres saber cuáles son?

Vinagreta

En alimentos que acompañemos con vinagre o vinagreta, al poseer ácido acético, hace que éste se muestre por encima del sabor del vino con el que lo acompañamos. Por ello, es conveniente acompañar estas comidas con vinos blancos y rosados con cuerpo y carácter, por ejemplo vinos blancos y rosados fermentados en barrica. Los vinos tinto con crianza corta también son una buena opción. El equilibrio con el vinagre es muy importante.

Picante

En algunos tipos de cocina como la india o mexicana donde el picante está muy presente hace que éste nos bloquee gran parte del gusto y  no podamos apreciar más sabores. En este caso, es muy complicado acompañar un vino sin que el sabor quede desvirtuado y se pueda expresar de forma correcta.

Para intentar un buen maridaje con el vino, recomendamos un sauvignon blanc (sobre todo para chiles y platos mexicanos) y vinos elaborados con garnacha (la garnacha va muy bien con especias terrosas).

Alcachofas y espárragos

Al poseer la sustancia llamada cinarina, ésta hace que se desvirtúe el sabor del vino con el que lo acompañamos, llegando incluso a mostrar sabores metálicos muy desagradables para nuestro paladar.

Se recomienda vinos frutales con una intensidad aromática importante.

Ahumados

Su aroma a humo enmascara el sabor del vino, haciendo difícil su acompañamiento. Se recomienda acompañar con vinos rosados o blancos de alta calidad y toques de madera (crianzas cortas) o tintos jóvenes suaves. Con lo que si debemos tener mucho cuidado es con el extremo contrario: los vinos con crianzas largas. Este tipo de vinos transmiten muchas propiedades de la madera y acaban quitándole el protagonismo a los alimentos ahumados (pasan a un total segundo plano).

Chocolate

Contiene taninos similares a los del vino, por lo que se confunden los matices de uno y otro. La elección de un vino con un alto nivel de taninos puede destruir una combinación con chocolate pero por otra parte, si se acierta con el vino, puede ser increíble.

Se recomienda vinos dulces y semidulces para acompañar con chocolate.

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